El jefe familiariza a sus dos reclutas con las costumbres de la caserna: Les ordena desvestirse el uno al otro. Los pollas azules no se atreven a tocarse, pero una orden es una orden... ¡En un plis plas se entregan a un polvo ultra caliente! Con su cámara, el jefe no se pierde ni una de sus mamadas bavosas ni de sus sodomías profundas en grandes planos. ¡Este vídeo ha circulado de mano en mano en la caserna hasta llegar a tus manos hoy!

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